El desafío actual no es solo técnico ni estético, sino epistémico: reabrir el campo disciplinar de la arquitectura hacia una vanguardia capaz de decodificar los flujos digitales, las nuevas formas de habitar y los conflictos de nuestro tiempo. Solo así la disciplina podrá reinventarse.
Durante la mesa de Planificación urbana, la discusión se centró en cómo las categorías, en particular el espacio público y su interpretación desde el diseño urbano y los proyectos de paisaje, se vieron afectados e influenciados por los cambios de paradigmas sociales y técnicos.