Entrevista en La Nueva Mañana | Edición papel y on-line

De Flavio Colazo para la Nueva Mañana, de cara a las elecciones de segunda vuelta en Chile abordamos diversos temas, particularmente el fenómeno mediático de Franco Parisi.

En el proceso de la primera vuelta Chile resalto el fenómeno electivo de Franco Parisi, un candidato ausente que quedó en tercer lugar con 13% ―y casi un millón de votos―. Considero lo más relevante para mí, al pensar la representatividad política que viene producto del orden digital. Digo esto, porque su campaña ha sido singular. En primer lugar, un candidato que jamás pisó Chile durante la campaña, su “presencialidad” se ejerció a partir de las pantallas desde Estados Unidos.

Es el ejemplo concreto de la mediatización política. Del rol de lo digital, las plataformas y redes sociales; de los posteos, webinarios, tendencias y algoritmos; y que justamente logra captar un electorado joven y descreído de las estructuras del siglo XX. Esto me parece interesante. Me recuerda al capítulo de Black Mirror “El momento de Waldo”: la mascota digital de un programa de TV que termina siendo el avatar (y el presidente) de los poderes fácticos. Digo esto con relación a cómo se piensa la democracia 4.0 y sus representantes, ciudadanos y debates.

Si algo deja de emergente esta elección en Chile, es este punto: la legitimación del rol de lo digital como territorio y oportunidad política. Algo de lo que vengo investigando hace varios años. Un millón de chilenos votaron por un candidato que no conocen, que nunca vieron en persona, que nunca fue por su calle o pueblo, que no necesita del carisma en los espacios públicos colmados, y que les habla por pantallas desproblematizando cualquier debate; sin dudas, un gran llamado de atención para nuestras democracias.